En el mes de Octubre de 2024, al trabajar el presupuesto en comisiones, funcionarios oficiales habían informado que el bono extraordinario de $70.000 continuaría vigente durante el año 2025, pero manteniendo, en principio, el mismo monto establecido desde marzo de 2024.
En ese momento el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, sostuvo durante una reunión de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados que “La discrecionalidad del bono nos da la flexibilidad de que si queremos incrementarlo más adelante lo podremos incrementar; resignaremos partidas de donde consideremos apropiado, pero en principio queremos dejar en claro que les garantizamos a los jubilados y pensionados que, como mínimo, van a tener el mismo bono”. El funcionario de Economía insistió en que iban a garantizar el bono, aclaración que hizo -según afirmó- “porque muchas veces se habló de que queríamos eliminarlo”.
Durante el primer mes del año el bono se mantuvo en $70.000 como se venía haciendo.
El problema fundamental es que, al no ser parte del haber, el bono no se actualiza de acuerdo a la fórmula de movilidad y va perdiendo poder adquisitivo a medida que pasan los meses.
El segundo gran inconveniente es que se dirige exclusivamente a quienes perciben la jubilación mínima y ciertas prestaciones relacionadas, como la Prestación Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y las Pensiones No Contributivas (PNC), pagándose en forma proporcional hasta llegar al umbral de la prestación mínima mensual con el bono en el caso de aquellos que tienen un haber superior al mínimo pero inferior a esa sumatoria.
Si bien a postura del gobierno trajo cierta tranquilidad, en el sentido de mantener el mismo, el hecho de que aumentarlo o no sea algo completamente discrecional y sin estar sujeto a ningún índice termina, por el contrario, trayendo mas incertidumbre y un panorama para nada esperanzador.
MARIANA TEMPORELLI
ABOGADA
T 13 F 111 CABB